Sin embargo, hay una buena explicación ya que la estrella de nuestro blog, Salem (evidentemente), se negaba en rotundo a hacerse fotos.
¿Cómo me hacía conocedora de su reticencia a las fotos?
Cada vez que intentaba hacerle una foto, mi querida gata, decidía que era el momento de acicalarse sus partes nobles (vaya, que se limpiaba el culo en cuanto la enfocaba con la cámara) y por no poner una imagen descaradamente indecorosa hemos sufrido una sequía gráfica. ¡Pero! El otro día se digno a colaborar y ceder su hermoso rostro (no su pompis) de nuevo.
Así que... ¡Volveremos!
[ Música épica de fondo... tatata taaaaaa tatatata taaaaaaaaaaa]